Durante el año 2025, el Mando Aliado de Transformación (Allied Command Transformation, ACT) identificó al tiempo como un desafío crítico para los aliados. En un panorama donde las amenazas evolucionan más rápido que los mecanismos burocráticos de defensa, el modelo tradicional de planificación lineal —caracterizado por ciclos de adquisición lentos y rígidos— ha mostrado sus carencias frente a la realidad de los conflictos modernos.
El enfoque del ACT no se ha limitado simplemente en imprimir velocidad a los procesos. La experiencia reciente demuestra que la rapidez posee poca utilidad si las herramientas resultantes no son interoperables, resilientes o integrables con el resto de las fuerzas aliadas.
La velocidad debe generar capacidades que funcionen en la práctica, se integren con las fuerzas aliadas y los sistemas de la OTAN y, al mismo tiempo, conserven su valor a medida que cambian las condiciones sobre el terreno.
Para que la innovación sea efectiva, debe cumplir con tres requisitos:
- Escalabilidad: capacidad de crecer según la necesidad.
- Mejora iterativa: evolución constante basada en el uso real.
- Valor operativo: priorización de soluciones que funcionen en el campo de batalla, incluso si no son versiones finales perfectas.
En 2025, la OTAN priorizó el despliegue de soluciones funcionales «en proceso» sobre la espera de sistemas definitivos que podrían llegar demasiado tarde.
Nuevas metodologías: El Ciclo ITAA y las 4D
Para dinamizar esta evolución, el ACT implementó marcos de trabajo que diluyen los límites entre teoría y práctica:
- Ciclo ITAA (Innovate–Test–Adopt-Adapt): Innovar-Probar-Adoptar-Adaptar. En lugar de ver estas etapas como una cadena sucesiva, se gestionan como fases conectadas, permitiendo el aprendizaje y la retroalimentación.
- Las 4D: Una reestructuración de las misiones principales para reducir plazos de entrega:
- Descifrar: identificar amenazas emergentes, desafíos operativos y brechas.
- Diseñar: convertir el análisis en conceptos, enfoques y opciones que pueden probarse y perfeccionarse.
- Desarrollar: validar mediante experimentación real con la industria y aliados para evaluar qué funciona en condiciones realistas.
- Desplegar (Entregar): proporcionar opciones y vías de adopción, lo que permite una transición más rápida del concepto a la capacidad probada.
En 2025, estas fases dejaron de ser secuenciales para ejecutarse en paralelo, acelerando drásticamente la transición desde la idea hasta el despliegue operativo.
La adaptación como fortaleza militar
El mensaje central de la labor del ACT es que la capacidad de adaptación es, en sí misma, una capacidad militar. La capacidad de aprender, iterar y adaptarse con mayor rapidez que los adversarios potenciales es fundamental para una disuasión y una defensa creíbles.
A través de estudios clave y nuevos conceptos desarrollados este año, la Alianza ha sentado las bases para que las decisiones futuras no se basen en suposiciones, sino en datos operativos concretos. La transformación ya no se entiende como una meta final, sino como un proceso perpetuo.
En 2025, la contribución del ACT fue demostrar cómo la OTAN puede acelerar su transformación. Al integrar la adopción rápida, reforzar el vínculo entre velocidad y utilidad, y acelerar la transición del concepto a la capacidad, ACT ayudó a sentar las bases de una Alianza mejor preparada para afrontar los desafíos actuales y adaptarse a los del futuro.







