La pasada semana tuvo lugar la octava edición del Foro 2E+i, un encuentro de referencia, que tuvo como objetivo el impulso de la colaboración entre el Ejercito de Tierra, la Universidad y el sector científico-tecnológico e industrial. El espíritu de las jornadas se centró en la necesidad de mirar hacia adelante y construir el horizonte 2035 con seriedad y visión de largo plazo.
En un contexto estratégico complejo, dinámico y de escalada de peligrosidad, la Defensa es percibida como un valor esencial para la sociedad. Las inversiones aprobadas, que superan los 30.000 millones de euros, reflejan una creciente conciencia del valor de este sector y habilitarán programas que se extenderán más allá de 2035. Es imperativo actuar con un sentido de urgencia para modernizar y reponer capacidades.
Conclusiones y ejes estratégicos del Foro
1. El nuevo concepto operativo: transparencia y tecnologías disruptivas
El carácter de la guerra ha cambiado drásticamente, obligando a una rápida modernización de materiales y sistemas de armas.
- El campo de batalla se ha vuelto transparente o translúcido debido a la profusión de sensores y la capacidad de fusión de información en tiempo real.
- La superioridad de fuegos y la libertad de acción dependen de la protección (EW, C-UAS, Defensa Antiaérea).
- Las tecnologías disruptivas son prioritarias, incluyendo la Inteligencia Artificial (IA) aplicada al mando y control, la robótica, la hiperconectividad (5G) y la fotónica.
2. Robotización y la banda de exclusión
La altísima letalidad en la zona de contacto, producto de la transparencia y la precisión de los fuegos, exige una menor presencia humana cerca de dicha zona.
- La solución pasa por impulsar sistemas autónomos y robotizados (UAS/UGV) para realizar funciones de combate y apoyo logístico.
- Se destacó la importancia de la variedad y modularidad de las plataformas no tripuladas para generar dilemas en el adversario.
- La hiperconectividad es clave para gestionar la masiva cantidad de datos y asegurar que la información relevante llegue al usuario en tiempo real.

3. Superioridad de fuegos y logística
La maniobra ha evolucionado hacia un intercambio de fuegos donde el alcance y la precisión son determinantes.
- Se buscan fuegos precisos y profundos de largo alcance, con objetivos de 300 km (División) a 500 km o incluso 1000 km (Cuerpo de Ejército).
- El concepto Sensor-to-Shooter es crucial para acortar el ciclo de decisión y ataque.
- Hay una necesidad urgente de municiones fungibles, baratas y de producción masiva para sostener el alto ritmo de consumo visto en conflictos actuales.
- Se presentaron soluciones de artillería autopropulsada de cadenas (Némesis) y ruedas (Piraña) con capacidad de 70 km de alcance y un alto grado de automatización.
4. La amenaza antidrón (C-UAS)
La amenaza de los enjambres de drones es real y evoluciona rápidamente, con sistemas filo guiados inmunes a contramedidas electrónicas tradicionales (soft kill).
- La defensa debe ser integrada, multicapa y profunda, combinando la detección temprana con la neutralización letal (hard kill).
- Es fundamental la proporcionalidad en el coste por intercepción, para no emplear misiles de alto coste contra drones de bajo precio.
- Se presentaron soluciones nacionales como el micromisil de bajo coste para C-UAS y sistemas de cañones de 35mm con munición programable (AG).
5. El equipo y la experimentación
El Ejército de Tierra ha superado el concepto de colaboración para enfocarse en el trabajo en equipo (Ejército, Industria, Universidad).
- La experimentación es un factor decisivo. El Plan de Experimentación de la Fuerza 2035 se está ordenando con un enfoque más top down y centrado en resultados de alto valor, buscando validar conceptos y ajustar diseños junto a los usuarios.
- El objetivo es acelerar la integración de aquellos sistemas que alcanzan un nivel de madurez razonable.
- La base industrial y tecnológica de la defensa (BITD) es esencial para la soberanía nacional, con un impacto económico superior a 10.000 millones de euros.
El compromiso:
Trabajemos juntos para asegurar que cuando llegue el horizonte 2035, el Ejército de Tierra disponga de los medios que necesita, la industria nacional sea aún más fuerte y España mantenga su libertad de acción.







