En Defensa, el poder militar no es una simple cuestión de comprar hardware avanzado. Aunque adquirir equipos de última generación, como aviones de combate, es un paso vital, la verdadera capacidad militar va mucho más allá y depende de múltiples factores. Si los pilotos no están bien entrenados, la doctrina no está clara y la organización es deficiente; ese avión de última generación jamás alcanzará todo su potencial. El conocimiento, la estrategia y una estructura adecuada son, por lo tanto, totalmente necesarios.
La capacidad militar: un producto, no una suma
La capacidad militar de un territorio no es una simple adición de diferentes elementos sino su producto. Una deficiencia en cualquier área, ya sea el entrenamiento, el liderazgo, la logística o la doctrina; puede reducir drásticamente el impacto de todo el conjunto. Para lograr una efectividad real, es esencial combinar el equipo con la inteligencia, la estrategia y la agilidad.
Por esta razón, expertos como Stefano Cont, Director interino de la Agencia Europea de Defensa (EDA), señalan la importancia de la desfragmentación de los ejércitos ya que la doctrina conjunta, la creación de centros de entrenamiento unificados y la compartición de activos estratégicos son pasos fundamentales para lograr ganancias operativas significativas. Desfragmentar ejércitos (y no sólo industrias) es el camino hacia una defensa más cohesionada y eficiente.
La estrategia a largo plazo
Mientras que la compra de municiones puede ser un proceso relativamente rápido, la formación de un piloto de combate requiere al menos cuatro años de intenso entrenamiento. De manera similar, aunque un avión de quinta generación puede fabricarse en un mes, la planificación, la cohesión organizacional y el entrenamiento necesarios para usarlo de forma efectiva llevan años. El desarrollo de capacidades es una tarea a largo plazo que implica mejorar las estructuras y procesos de una organización para integrar nuevas habilidades y conocimientos, que le permitan operar de manera más efectiva y alcanzar sus metas.
La colaboración europea en el desarrollo de capacidades
Documentos clave como el Libro Blanco para la Preparación de la Defensa y las directivas del Consejo Europeo (EUCO) están impulsando el desarrollo de capacidades multinacionales. Estos documentos no son declaraciones vacías, son guías que definen la asignación de recursos y la priorización de programas para preparar colectivamente a la Unión Europea frente a futuras amenazas.
Un claro ejemplo de esta colaboración es la defensa integrada de misiles y aérea, un objetivo demasiado ambicioso para ser gestionado de manera individual por los estados miembros. La Agencia Europea de Defensa (EDA) ha tomado un papel crucial en este esfuerzo, alineándose con el liderazgo político y asegurando apoyo a través de cartas de intención firmadas por los Ministros de Defensa.
En resumen, el desarrollo de capacidades ya no es una simple ambición, sino una estrategia con peso político, planificación técnica y, lo que es más importante, un impulso real. La defensa ha vuelto a ocupar un lugar destacado en la agenda europea y el foco está en construir una capacidad que sea mucho más que la simple suma de sus partes.







