Europa cuenta con una sólida base de innovación en tecnologías de doble uso, sin embargo, el reto ya no consiste únicamente en desarrollar soluciones prometedoras sino en lograr que lleguen al mercado y se conviertan en capacidades desplegadas a escala. Esa fue una de las principales conclusiones del primer Dual-Use Forum, celebrado en el marco del encuentro Hello Tomorrow Summit 2026, el cual contó con la participación del Fondo de Innovación de la OTAN (NIF).
El debate puso el foco en cuatro obstáculos relacionados entre sí: la falta de señales claras de demanda por parte de los gobiernos, las dificultades para pasar de las pruebas a la contratación, el acceso limitado al capital necesario para escalar y la fragmentación de los mercados europeos.
De la necesidad al producto
Para que las startups puedan responder a necesidades reales, los gobiernos deben formular demandas claras, oportunas y orientadas a problemas, no a productos concretos. Esto permitiría que los innovadores desarrollen soluciones capaces de responder a resultados operativos definidos, al tiempo que se facilita el camino hacia ejercicios, pilotos y contratos.
El acceso a entornos de prueba también resulta fundamental. Testbeds, sandboxes y ejercicios militares permiten validar, iterar y demostrar el rendimiento de una tecnología. Pero un piloto exitoso no debería terminar ahí: debe estar conectado desde el principio con criterios de evaluación, responsables presupuestarios y una posible contratación posterior.
El gran salto: industrializar
Existe además una brecha entre la innovación y los ciclos tradicionales de adquisición. Mientras algunas startups, especialmente las que trabajan cerca del frente en Ucrania, iteran en días o semanas, los programas de adquisición convencionales pueden prolongarse durante años. El ecosistema de tecnologías duales necesita, por tanto, mecanismos que permitan probar, adaptar y contratar con mayor rapidez.
La financiación constituye otro cuello de botella. El problema se vuelve especialmente crítico durante la industrialización, cuando una empresa pasa de un prototipo validado a la producción a escala. Precisamente en esa fase, donde las necesidades de capital son mayores, la financiación disponible suele ser más limitada.
Una oportunidad para toda la Alianza
La fragmentación europea añade complejidad. Diferentes sistemas de contratación, estándares de interoperabilidad y procesos de certificación dificultan que una startup pueda vender en varios países. Compartir estándares, certificaciones, arquitecturas de datos y requisitos de exportabilidad entre aliados podría reducir significativamente estas barreras.
La respuesta exige actuar de forma coordinada. Los gobiernos deben generar demanda basada en resultados y asumir riesgos proporcionales a la madurez tecnológica; los grandes contratistas deben ofrecer a las startups vías reales de colaboración, certificación e integración; los inversores necesitan mayor claridad regulatoria; y las propias startups deben incorporar desde el inicio la estrategia dual, la propiedad intelectual y las exigencias de seguridad.
El mensaje del Forum es claro: Europa no necesita únicamente más innovación, sino mejores mecanismos para convertirla en capacidad desplegable. Si demanda, contratación, financiación e integración avanzan al mismo ritmo que la tecnología, el ecosistema dual europeo puede transformar su actual potencial innovador en una ventaja estratégica para toda la Alianza.







